En el segundo ciclo de Educación Infantil se pretende que progresivamente los niños y las niñas descubran y exploren los usos de la lectura y la escritura, despertando y afianzando su interés por ellos. La utilización funcional y significativa de la lectura y la escritura en el aula los llevará, con la intervención educativa pertinente, a iniciarse en el conocimiento de algunas de las propiedades del texto escrito y de sus características convencionales, cuya adquisición se ha de completar en niveles y etapas posteriores.

El aprendizaje del lenguaje escrito y la lectura requieren una preparación y unos procesos que el niño consigue a través de las múltiples situaciones educativas, que se ofrecen en la escuela, pero también pueden ser motivadas en el hogar.

Aprender a escribir contribuye al desarrollo de destrezas cognitivas, tales como, la atención, la memoria, la concentración, el lenguaje, el razonamiento, la creatividad y el pensamiento abstracto.

Se necesita utilizar un tiempo estructurado para la iniciación a los códigos convencionales del aprendizaje de la lecto-escritura. En estas edades tempranas, es necesario la motivación por adquirir nuevos códigos, el acceso a las características diferenciales, la comprensión y valoración de su utilidad funcional y que el niño realice también otros aprendizajes que le sirvan, no solamente como base de la adquisición de la lecto-escritura, sino que, además, le permitan aprovechar al máximo todas sus potencialidades, proporcionándole los conocimientos, destrezas, hábitos y actitudes que faciliten su adaptación a las exigencias lectoras de la Educación Primaria.

Para abordar la iniciación a la escritura en la Educación Infantil, es conveniente analizar cómo evolucionan los grafismos preparatorios de la escritura que se realizan en la etapa de 3 a 6 años.

En un principio, son trazos libres; garabatos y componentes de sus dibujos, que conducen al niño a adquirir el control del gesto.

Más adelante, los niños dibujan, con los trazos que van dominando, aquello que tienen en su mente y quieren representar. Así, a través de estos trazos se inicia el primer contacto con la escritura, sin embargo, los grafismos que requiere la escritura de las letras necesitan de ejercicios específicos para su aprendizaje técnico.

Los niños tienen que saber que están “aprendiendo a escribir” y, por lo tanto, asumir una serie de técnicas de trabajo diferentes a las expresiones libres del dibujo.

  • Tienen que sujetar correctamente el lápiz, que es el instrumento más útil ya que centra la atención del trazo sobre el papel.
  • El lápiz se sujeta con el dedo pulgar e índice, el dedo mayor (corazón) sirve para apoyarlo (sobre la falange inferior).
  • Deben aprender a adoptar una postura adecuada en su silla de trabajo siempre que vayan a escribir.
  • Cuando empezamos a escribir, dibujar o pintar (primeros cursos), el antebrazo y el codo deben estar apoyados sobre la mesa.
  • Tienen que asimilar la direccionalidad de la escritura de izquierda a derecha.
  • Tienen que adiestrarse en el trabajo de la grafomotricidad.

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